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La Importancia de Ser Luz: No Fuiste Llamado para Camuflarte

Actualizado: 26 may 2025

Un llamado que no admite apagones


Jesús no dejó espacio para interpretaciones vagas cuando dijo:

“Vosotros sois la luz del mundo…” (Mateo 5:14).

No dijo “pueden ser luz”, ni “intenten ser luz”, ni “tal vez algún día brillen”. Él fue directo. Ya somos luz… el detalle es: ¿estamos alumbrando o estamos escondidos?


Vivimos en un mundo donde las tinieblas se disfrazan de luz, donde el pecado se normaliza y el evangelio se diluye. En este contexto, ser luz no es opcional, es urgente.


¿Para qué sirve una luz escondida?


Jesús continuó diciendo:

“Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.” (Mateo 5:15)


Una luz escondida es una contradicción en sí misma. ¿Para qué encender una lámpara si la vas a tapar? El cristiano que calla por miedo, que se mezcla para no incomodar, o que adapta el mensaje para no parecer “religioso”, no está cumpliendo con su llamado.


Ser luz es ser diferente


La luz incomoda al que ama las tinieblas. Por eso Jesús fue rechazado. Por eso la Iglesia primitiva fue perseguida. Y por eso tú también serás criticado si decides brillar con integridad, verdad y santidad.


Ser luz no es ser perfecto, es reflejar al Perfecto. Es vivir de manera que tu vida apunte al Salvador. Es ser coherente con lo que predicas. Es ser honesto en lo oculto, firme en lo público y lleno de gracia en todo momento.


La luz expone, guía y transforma


  1. Expone lo oculto: Donde hay luz, no hay lugar para doble vida. El verdadero cristiano no pacta con la oscuridad.

  2. Guía al perdido: Tu testimonio puede ser el faro que alguien necesita para volver a Cristo.

  3. Transforma el ambiente: Donde hay un creyente que brilla, las cosas no pueden seguir igual. La luz incomoda, pero también trae esperanza.


¿Estás brillando o estás apagado?


Es fácil decir que somos cristianos. Lo difícil es vivir como tales en un mundo que nos presiona a ser uno más del montón. Hoy más que nunca, la iglesia necesita creyentes que no se camuflen, sino que iluminen. Que no se callen, sino que prediquen. Que no negocien su fe, sino que vivan lo que dicen creer.


La luz no tiene que gritar para ser notada. Solo tiene que estar encendida.


Reflexión final


Ser luz es más que un bonito título. Es una responsabilidad, una identidad y un desafío.

No fuiste salvado para esconderte, sino para alumbrar.

Que tu vida predique incluso cuando tu boca calle.

Que tu presencia en este mundo marque una diferencia.

Y que, cuando otros te vean, no te admiren a ti… sino glorifiquen al Padre que está en los cielos.


Llamados a ser Luz para el mundo. Es nuestra misión cristiana
Llamados a ser Luz para el mundo. Es nuestra misión cristiana

1 comentario


Jesus Romero Villegas
Jesus Romero Villegas
05 sept 2022

Excelente !!!!!!

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